"El que no imagina es como el que no suda; almacena veneno." Truman Capote
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martes, 19 de abril de 2011

Mis relaciones (jodidamente) amorosas. Parte 3

¡Hola holita blogueritos!

He de contaros algo muy heavy, y es que la telenovela de mi vida continua ¡OMG!
Para entender esto debéis leer las siguientes entradas, son largas así que entenderé que no lo hagáis, pero como buena bloguera tengo que informar bien:

Mis relaciones (jodidamente) amorosas. Parte 1

Mis relaciones (jodidamente) amorosas. Parte 2 y final.

Pues después de casi un año sin saber nada del señorito Cabrón, hace un mes, sin ton ni son, me llamó. No se por qué se lo cogí, pero el caso es que lo hice y después de todo lo ocurrido, quería quedar conmigo.

Y quedamos... y nos enrollamos.

Y no solo una vez...

ni dos...

ni tres...

Pero lo tengo todo controlado. No somos pareja, ni un rollo serio, ni siquiera un rollo. Solo es un chico con el que paso buenos ratos.



Yo - Me trata genial y me encanta estar con él, pero tranquila nena que lo tengo super controlado.-

Montse - Lo normal en ti es que cuando pasa una semana el tío en cuestión te aburre, pero ya veo, lo tienes super controlado...

jueves, 10 de febrero de 2011

Mis relaciones (jodidamente) amorosas. Parte 2 y final.

Llegó pues, ese día.

Mejor dicho, esa noche.

Llegué tarde a las fiestas y la mayoría llevaba una cogorza bastante seria; “mi” chico en cuestión nunca bebe nada de alcohol.

Pues, queridísimos amigos, esa noche sí. Nada más llegar me dijo no sé cuantas gilipolleces, y yo me cabreé porque iba demasiado borracho. Entonces una chica de su grupo nos interrumpió y se puso a bailar con él.

No sé que me molestó más: que esa chica nos interrumpiera o que él se dejara llevar.

Entre tanto, yo hablaba con el novio de mi prima pero sin quitarle los ojos de encima al otro.
Entonces pasó; a dos metros de mí, en mi cara, delante de todo el mundo: “mi chico” y esa muchacha se estaban metiendo la lengua hasta la garganta.

Hubo como un silencio, aunque solo era en mi mente porque la orquesta seguía cantando Paquito el Chocolatero. El novio de mi prima me miró sin saber que decir pero fui yo la que hablé primero:

-No sé si llorar y morirme de la angustia o vengarme-

¿Qué hubieseis hecho vosotros?

Yo tenía muy claro que no quería sufrir, mejor dicho, no quería quedar como una idiota. Pero ¿qué podía hacer? El daño ya estaba hecho, incluso vi como ambos se subían al mismo coche para irse juntos a casa de “El Cabrón” (minutos antes llamado “mi chico”).

Así que, como lo último que me apetecía hacer esa noche era pensar y tampoco quería irme a mi casa, fui a la peña del “Hermano del Cabrón” y empecé a beber con él a más no poder. Este sabía lo ocurrido e intentó estar conmigo todo el tiempo, me hizo reír y disfrutar de la fiesta (aunque yo por dentro estaba jodida) hasta que los dos íbamos bastante tocados y nos llevó un amigo suyo a su casa: me iba a quedar a dormir allí porque el amigo no sabía donde vivía yo y, con mi estado ni siquiera yo era capaz de indicarle.

Ya en su casa, nos tomamos un cola-cao, hablamos un buen rato y poco a poco se nos pasó la ebriedad. Me acompañó al salón donde yo iba a dormir en el sofá-cama, hasta que nos dimos cuenta de que allí estaban durmiendo “El cabrón” con su amada. Menos mal que solo dormían y no les habíamos pillado en pleno acto porque si no me habría dado un chungo.

Fue un momento algo extraño y ya no había nada de amor hacia él, pero tampoco odio, sino más bien decepción.

“Hermano del Cabrón” me explicó la situación; había 3 sitios donde dormir:

1ª El salón donde CLARAMENTE no entraba en mis opciones.

2ª Habitación de “El Cabrón”; creo que todos sabemos que no es buena idea.

3ª Habitación de “Hermano de cabrón”.

Sabiendo mis opciones llegamos a la conclusión de que lo mejor sería que yo durmiese en su habitación y él en la de “El Cabrón”.

Fuimos a su habitación para que me dejase un pijama suyo (no pensaba ponerme uno de “El Cabrón”) y se me escaparon algunas lágrimas de rabia, o mejor dicho de impotencia y “Hermano del Cabrón” me dijo que no quería verme llorar, que verme triste le ponía triste a él y (agarraos) que desde que me conoció estaba enamorado de mí pero que como estaba con su hermano había intentado alejar ese sentimiento.

Por suerte o por desgracia no supe que contestar a eso; me quedé en blanco y de repente me vi besándolo y, con una cama de por medio, os podéis imaginar lo que acabamos haciendo…
Me desperté con el sonido de mi móvil. Ya era de día, muy de día, y mi prima me llamaba para saber dónde estaba e irme a buscar en coche. “Hermano del Cabrón” se encontraba a mi lado, pero seguía durmiendo. Así que le conté a mi prima lo que había pasado esa noche.

Entonces, para rematar la faena y joder más las cosas si se puede, llegó la respuesta de mi prima: “Hermano de Cabrón” tiene novia desde hace un año.

Bien, no solo me habían roto el puñetero corazón sino que yo era una desgraciada por acostarme con el chico de una pobre chica que ni siquiera conocía.

Mi prima llegó pronto a buscarme y justo cuando salí de la habitación del “Hermano Cabrón” me vio “El Cabrón” con cara de circunstancia y sin saber que estaba ocurriendo allí, aunque presiento que se lo temía.

Sin mirarle salí por la puerta no sin antes despedirme:

-Folláis igual, ni que fueseis hermanos…-

lunes, 7 de febrero de 2011

Mis relaciones (jodidamente) amorosas. Parte 1


Cuando era pequeña era muy “enamoradiza” y me gustaban todos los chicos, y cuando digo todos son todos: si era bajito me parecía gracioso, si era gordito me encantaba su personalidad, si era medio lelo me resultaba guapísimo… Total que podían llegar a gustarme todos los de mi clase con demasiada facilidad, ya ves que yo no le ponía pegas a nada.

Más tarde, durante los años más horribles de la adolescencia, empecé a ser más selectiva, evitaba a los más guapos porque eran unos cabrones y a los más listos porque no podía seguir sus pasos.

Entonces era cuando me obsesionaba con un solo chico.

Durante el periodo en el que me gustaba y no éramos nada lo pasaba fatal pensando en él (incluso por alguno llegué a llorar, vergüenza me da recordarlo), pero cuando conseguía que se fijase en mí, a la semana acababa detestándolo y no podía ni verle.
La cuestión es que, llegó un momento de mi vida, cuando cumplí 18 más o menos, en que me paré a pensar que a lo mejor la razón de que mis relaciones no durasen más de dos semanas se debía a que me daba miedo enamorarme.

Al año conocí a un chico, 8 años mayor que yo, con el que estuve “saliendo” por así decirlo, por lo menos era la relación más seria que había tenido en toda mi vida (aunque era fácil llegar a ese puesto observando la lista precedente) aunque no éramos pareja porque él “no tenía tiempo para relaciones serias”; claramente era una escusa, se notaba que la diferencia de edad influenciaba bastante. Así que aunque fuese con el único hombre que realmente me apetecía estar, intenté olvidarle, pero hay veces que cuanto más pasas de un tío, más quiere él estar contigo (anonadada me hallo siempre que ocurre esto, pero es realmente verídico).

Obviamente en esta ocasión no iba a ser diferente y allí le tenía, detrás de mí, queriendo verme y tratándome como a una reina. Entonces, sin saber cómo ni por qué me escuché diciéndole que ya estaba con otro chico.

Sí, yo soy así, medalla de oro en joder relaciones. Pero el caso era que estaba bastante loca por él, y aquí se confirmaba mi teoría de que tenía miedo a enamorarme y que luego me hiciesen daño.

Después de pasarme casi un mes sin dejar de pensar en el tema llegué a la conclusión de que quien no arriesga no gana y decidí tirarme a la piscina, a por todas: hablé con él y le conté todo; me escuchó, me comprendió y me dijo que fuésemos poco a poco, sin agobios, quedando de vez en cuando y si veíamos que podía ir a más pues adelante.

Entonces llegaron las fiestas de mi pueblo y la primera noche no sé por qué, estuvimos los dos muy pasotas, como queriendo que el otro fuese detrás o algo parecido. Aunque cuando él se marchó a su casa me dijo que me había echado de menos toda la noche y que le hubiese gustado pasar más tiempo conmigo. Podéis imaginar lo feliz que era en ese momento sin saber lo que ocurriría al día siguiente…

CONTINUARÁ

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