"El que no imagina es como el que no suda; almacena veneno." Truman Capote

jueves, 10 de febrero de 2011

Mis relaciones (jodidamente) amorosas. Parte 2 y final.

Llegó pues, ese día.

Mejor dicho, esa noche.

Llegué tarde a las fiestas y la mayoría llevaba una cogorza bastante seria; “mi” chico en cuestión nunca bebe nada de alcohol.

Pues, queridísimos amigos, esa noche sí. Nada más llegar me dijo no sé cuantas gilipolleces, y yo me cabreé porque iba demasiado borracho. Entonces una chica de su grupo nos interrumpió y se puso a bailar con él.

No sé que me molestó más: que esa chica nos interrumpiera o que él se dejara llevar.

Entre tanto, yo hablaba con el novio de mi prima pero sin quitarle los ojos de encima al otro.
Entonces pasó; a dos metros de mí, en mi cara, delante de todo el mundo: “mi chico” y esa muchacha se estaban metiendo la lengua hasta la garganta.

Hubo como un silencio, aunque solo era en mi mente porque la orquesta seguía cantando Paquito el Chocolatero. El novio de mi prima me miró sin saber que decir pero fui yo la que hablé primero:

-No sé si llorar y morirme de la angustia o vengarme-

¿Qué hubieseis hecho vosotros?

Yo tenía muy claro que no quería sufrir, mejor dicho, no quería quedar como una idiota. Pero ¿qué podía hacer? El daño ya estaba hecho, incluso vi como ambos se subían al mismo coche para irse juntos a casa de “El Cabrón” (minutos antes llamado “mi chico”).

Así que, como lo último que me apetecía hacer esa noche era pensar y tampoco quería irme a mi casa, fui a la peña del “Hermano del Cabrón” y empecé a beber con él a más no poder. Este sabía lo ocurrido e intentó estar conmigo todo el tiempo, me hizo reír y disfrutar de la fiesta (aunque yo por dentro estaba jodida) hasta que los dos íbamos bastante tocados y nos llevó un amigo suyo a su casa: me iba a quedar a dormir allí porque el amigo no sabía donde vivía yo y, con mi estado ni siquiera yo era capaz de indicarle.

Ya en su casa, nos tomamos un cola-cao, hablamos un buen rato y poco a poco se nos pasó la ebriedad. Me acompañó al salón donde yo iba a dormir en el sofá-cama, hasta que nos dimos cuenta de que allí estaban durmiendo “El cabrón” con su amada. Menos mal que solo dormían y no les habíamos pillado en pleno acto porque si no me habría dado un chungo.

Fue un momento algo extraño y ya no había nada de amor hacia él, pero tampoco odio, sino más bien decepción.

“Hermano del Cabrón” me explicó la situación; había 3 sitios donde dormir:

1ª El salón donde CLARAMENTE no entraba en mis opciones.

2ª Habitación de “El Cabrón”; creo que todos sabemos que no es buena idea.

3ª Habitación de “Hermano de cabrón”.

Sabiendo mis opciones llegamos a la conclusión de que lo mejor sería que yo durmiese en su habitación y él en la de “El Cabrón”.

Fuimos a su habitación para que me dejase un pijama suyo (no pensaba ponerme uno de “El Cabrón”) y se me escaparon algunas lágrimas de rabia, o mejor dicho de impotencia y “Hermano del Cabrón” me dijo que no quería verme llorar, que verme triste le ponía triste a él y (agarraos) que desde que me conoció estaba enamorado de mí pero que como estaba con su hermano había intentado alejar ese sentimiento.

Por suerte o por desgracia no supe que contestar a eso; me quedé en blanco y de repente me vi besándolo y, con una cama de por medio, os podéis imaginar lo que acabamos haciendo…
Me desperté con el sonido de mi móvil. Ya era de día, muy de día, y mi prima me llamaba para saber dónde estaba e irme a buscar en coche. “Hermano del Cabrón” se encontraba a mi lado, pero seguía durmiendo. Así que le conté a mi prima lo que había pasado esa noche.

Entonces, para rematar la faena y joder más las cosas si se puede, llegó la respuesta de mi prima: “Hermano de Cabrón” tiene novia desde hace un año.

Bien, no solo me habían roto el puñetero corazón sino que yo era una desgraciada por acostarme con el chico de una pobre chica que ni siquiera conocía.

Mi prima llegó pronto a buscarme y justo cuando salí de la habitación del “Hermano Cabrón” me vio “El Cabrón” con cara de circunstancia y sin saber que estaba ocurriendo allí, aunque presiento que se lo temía.

Sin mirarle salí por la puerta no sin antes despedirme:

-Folláis igual, ni que fueseis hermanos…-

8 comentarios:

Sergio dijo...

Hola,

escribes muy bien.
Me gustó leerte.

Saludos argentinos,

Sergio.

Lunática dijo...

Hola Sergio! muchas gracias, aunque no creo que sea nada del otro mundo.

besitos!

Arena dijo...

Los hombres dan muchas malas sorpresas!!! Pero verás que algún día te llega uno que vale la pena y ellos pues seguirán con su "táctica" que en algún momento los hara completamente infelices!

Mónica87 dijo...

Hola! bufff la verdad que no se que decirte, solo que esos tios son unos... malditos!!!!
Yo también he tenido malas experiencias con los hombres, tanto que a veces me tomo grandes descansos de soledad, donde no me apetece ver a ninguno!!!
pero luego se me pasa... yo creo que algunos si valen la pena, lo que pasa es que cuesta más encontrarlos jeje
Besitos!!!

Adam Sandler dijo...

Si claro, porque todas la tías sois unas perlas, no? Creo que el término Cabrón vale tanto para tías como para tíos.

Además la gracia es que lo bueno se haga esperar y cueste de encontrar, sino menuda gracia!

Lunática dijo...

Hola Arena y Mónica87! Yo, como siempre, saco algo de bueno en todo esto y la verdad es que al final no lo pasé tan mal como creía.

Hola Adam Sandler! No digo que solo los tíos seais cabrones, pero en esta ocasión estaba hablando de mi cabron particular, y seguramente habrá alguno que haya pensado que yo soy una cabrona. En resumidas cuentas: todos hemos sido cabrones alguna vez.

Y te digo que lo bueno llega cuando no esperas a que llegue... al menos a mi me ha pasado en alguna ocasión.

Un abrazo a todos =)

Lali dijo...

Lo mejor, sin duda, la última frase xd
Creo que habria sido perfecto si el "Hermano Cabron" no tuviera novia, pero en cualquier caso...tu no lo sabias, y lo cierto es que la realidad siempre supera la ficción.

Tania dijo...

a mi me paso exactamente lo mismo, salvo que ninguno de llego a la cama... pero acompaño en sentimiento ... un momento horrible que por suerte ya quedo en el pasado

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